EL EDIFICIO

La seu del MAC és un dels edificis més emblemàtics del modernisme a Cerdanyola. Situat al casc antic, reflecteix la història de la vila al llarg del segle XX. Va néixer com a Teatre-Casino dels estiuejants (1894), el primer edifici públic del centre de la població; posteriorment va ser transformat en la torre d’estiueig d’Evarist López (ca. 1905-1910) i finalment es va convertir en els laboratoris farmacèutics Domènech (1961). La construcció és obra de dos arquitectes modernistes: Gaietà Buïgas i Eduard Maria Balcells. A la dècada de 1990, Can Domènech va passar a ser propietat municipal i el 1999 es va plantejar l’enderroc. Després d’una campanya popular, es va salvar i, finalment, el maig de 2006, es van iniciar les obres de restauració enllestides el juny de 2009.
La seu del MAC és un dels edificis més emblemàtics del modernisme a Cerdanyola. Situat al casc antic, reflecteix la història de la vila al llarg del segle XX. Va néixer com a Teatre-Casino dels estiuejants (1894), el primer edifici públic del centre de la població; posteriorment va ser transformat en la torre d’estiueig d’Evarist López (ca. 1905-1910) i finalment es va convertir en els laboratoris farmacèutics Domènech (1961). La construcció és obra de dos arquitectes modernistes: Gaietà Buïgas i Eduard Maria Balcells. A la dècada de 1990, Can Domènech va passar a ser propietat municipal i el 1999 es va plantejar l’enderroc. Després d’una campanya popular, es va salvar i, finalment, el maig de 2006, es van iniciar les obres de restauració enllestides el juny de 2009.

La sede del MAC es uno de los edificios más emblemáticos del modernismo en Cerdanyola. Situado en el casco antiguo, refleja la historia de la villa a lo largo del siglo XX. Nació como Teatro - Casino de los veraneantes (1984), el primer edificio público del centro de la población ; posteriormente fue transformado en la casa de veraneo de Evarist López (ca. 1905-1910) y finalmente se convirtió en los laboratorios farmacéuticos Doménech (1961). La construcción es obra de dos arquitectos modernistas: Gaietà Buïgas y Eduard Maria Balcells. En la década de 1990, Can Domènech pasó a ser propiedad municipal y en 1999 se planteó el derribo. Después de una campaña popular, se salvó y, finalmente, en mayo de 2006, se iniciaron las obras de restauración finalizadas en junio de 2009.

 

En el año 1894 Medir Grau le encargó al arquitecto Gaietà Buïgas Monravà un edificio que contenga un teatro con su escenario, platea y accesorios correspondientes y además otras dos salas, dedicadas la una a billar y otra a café.  El edificio del Teatro–Casino estaba formado por el cuerpo central rectangular del teatro al que se añadían las salas de billar y el bar. La sala-teatro tenía una sola planta de gran altura, estaba rodeada por un friso pintado a modo de moldura y quedaba cubierta por una techumbre de madera a dos aguas que quedaba oculta por un techo encañizado. La fachada exterior, de obra vista estaba articulada a través de molduras de ladrillo escalonadas con arcadas y frisos geométricos, con un esquema paralelo al que desarrolló el arquitecto en el Mercado de Sitges. La entrada debía estar situada en la apertura central flanqueada por dos fanales de latón de inspiración ecléctica.

 

El indiano Evarist López adquirió el teatro y lo convirtió hacia el 1910 en su casa de veraneo. Según la tradición popular, el propietario había hecho fortuna a las Filipinas y el servicio era de origen oriental, por lo que la casa se conoció con el nombre de la Casa del Xinet. El autor de la reforma fue el arquitecto Eduard Maria Balcells Buïgas, sobrino de Gaietà Buïgas y uno de los mejores representantes de la última generación de arquitectos modernistas catalanes. Su intervención se concentró en un enriquecimiento de la fachada, la decoración interior y en la valla del jardín. Balcells desplazó la puerta de acceso a un lado de la fachada para proyectar un pasillo lateral que distribuyese las habitaciones de la parte derecha. También añadió la puerta, la marquesina de aire oriental hecha con hierro forjado de inspiración vegetal y vidrio, las celosías de cemento moldeado con relieves florales y todo un repertorio de vidrieras, entre las que destacan las denominadas Dames de Cerdanyola. En el interior, Balcells añadió azulejos hidráulicos de las casas Escofet y  Butsems & Fradera, y arrimaderos de cerámica esmaltada. En el conjunto también destaca la valla de la casa, que Balcells proyectó bajo la influencia de la arquitectura vienesa, especialmente de Otto Wagner, un autor que marcará su producción durante la década de 1910. Por otro lado, el trabajo de forja, donde se combinan elementos geométricos y vegetales, se encuentra entre los ejemplos más exitosos de la obra de Balcells.

 

En 1961 el edificio se convirtió en los laboratorios farmacéuticos Doménech, donde se fabricaba el célebre Lápiz Termosán. Según el proyecto del arquitecto Fernández Marqués, se redistribuyó el interior, se añadió un cuerpo posterior y se modificó radicalmente la fachada.  A pesar de que esta intervención, en cierta forma, cambió la fisonomía del edificio, se llevó a cabo con cuidado y respeto hacia la existente, de manera que algunos elementos arquitectónicos, como las celosías y las molduras que las enmarcaban, no se destruyeron sino que se dejaron en el interior de los muros. Un hecho que ha permitido, años después, recuperar satisfactoriamente el aspecto original de la casa.

 

El edificio pasó a propiedad municipal en la década de los años 90 y se planificó su derribo. En 1999 fue objeto de una fuerte polémica cuando entidades como Cerdanyola Viva y la Plataforma per a la Defensa del Patrimoni Modernista junto con diversos expertos defendieron el valor patrimonial del edifico. Finalmente se desestimó el derribo y se incluyó en el Pla Especial de Protecció del Patrimoni Arquitectònic i Arqueològic de Cerdanyola.